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Fecundo on Location in Hell

El otro día, el 22 de julio para ser exactos, me encontraba en la Ciudad de Dis, o Washington, D.C.

Hacía más calor que el Infierno y no tenía a Virgilio para guiarme. Caminando por 3rd Street N.W. en el calor de 100 grados, vi una multitud reunida.

Siempre esperanzado, pensé que el centro del Infierno es un lago helado, o eso dice el poeta Dante. ¿Debe haber un helados?

¡Incorrecto!

La multitud se reunió para ver a Steve Bannon. Bannon acababa de ser condenado por desacato al Congreso por resistirse a cumplir con un citatorio por el Comité del 6 de enero.

Bannon, te guste o no, aunque aún no está en la cárcel, es un prisionero político.

El Comité del 6 de enero se convoca con un “legislative purpose” (propósito legislativo). La separación constitucional de poderes otorga al Congreso el poder de investigar para ayudarlo a redactar leyes, no de enjuiciar.

Pero el Comité 6 de enero está haciendo expresamente algo diferente. Han comparado su trabajo con el de un gran jurado. Han justificado su falta de respeto por el examen de las pruebas con la idea de que eso es lo que hace un gran jurado.

Por supuesto, el gran jurado hace esto en secreto, para proteger a los inocentes. El propósito de la actividad del Comité del 6 de enero es desglosar las protecciones que se supone que el sistema estadounidense de leyes permite recopilar evidencia para hacer una remisión penal al Departamento de Justicia.

Por lo tanto, el Departamento de Justicia está aislado de los requisitos de causa probable y muchas de las limitaciones de la “Bill of Rights” (Declaración de Derechos) que se aplican a los enjuiciamientos al hacer que el Comité del 6 de enero haga el trabajo. Entonces el Departamento de Justicia recoge la pelota.

El Comité del 6 de enero logró incluso que un juez federal invocara “the fraud crime exception” (la excepción de fraude criminal) a las reglas de privilegio para permitir que el Comité del 6 de enero tuviera acceso a las comunicaciones del abogado de Trump, John Eastman. Y ahí lo tienen, una frenética cháchara mediática pisoteando la presunción de inocencia.

Las cargas de Bannon son un ángulo de ataque diferente, pero el propósito fundamental es el mismo. Atrapar nuestros enemigos políticos.

Sabemos de estas cosas. En América Latina, cuando un régimen no puede vencer suficientemente a la oposición en las urnas, los procesa. A la Izquierda le gusta decir que no hay pruebas de que Trump haya vencido a Biden y Harris en las urnas. Si eso fuera cierto, por supuesto, los procesamientos serían simplemente una formalidad legal. El peligro de Trump quedaría neutralizado por su falta de popularidad. Sin embargo, enjuician, mostrando que no creen lo que dicen.

Esto es completamente normal para los latinoamericanos, como sabemos. Es el inframundo que dejamos atrás.

Hasta ahora, esto había sido desconocido en los Estados Unidos. Cuando el poder ha cambiados de manos, el partido sucesor renunció a utilizar el poder del Estado para castigar a la oposición.

Todo eso se ha ido al Infierno.

El 9 de agosto, el FBI optó por llevar acabo una redada en la casa del expresidente y candidato no declarado para 2024. Lo hizo ostensiblemente para hacer cumplir las leyes de archivo, una de las cuales tiene como sanción la inhabilitación para volver a ocupar un cargo federal.

Las circunstancias, como siempre suceden en el Infierno, son un poco confusas. El juez que aprobó la orden tenía una curiosa historia con el difunto empresario de Kompromat, Jeffrey Epstein. Los informes de los medios sugirieron que Garland no aprobó la redada, como si esto pudiera hacer que la redada pareciera una rutina.

¡Ojo pelao!

Si suena demasiado rico para ser verdad, probablemente no lo sea.

Cordialmente,

Fecundo

Fecundo on Location in Hell

The other day, July 22 to be exact, I happened to be in the City of Dis, or Washington, D.C. 

It was hotter than Hell, and I had no Virgil to guide me. Walking down 3rd Street N.W. in the 100 degree heat, I saw a crowd gathered. 

Ever hopeful, I thought the center of Hell is a frozen lake, or so says the poet Dante. There must be ice cream?

Incorrect! 

The crowd was gathered for Steve Bannon. Bannon had just been convicted of contempt of Congress for resisting compliance with a subpoena issued by the January 6 committee. 

Bannon, whether you like him or not, and while not in jail yet, is a political prisoner. 

The January 6 committee is convened for a “legislative purpose.” The constitutional separation of powers gives Congress the power to investigate to help it draft legislation, not to prosecute. 

But the January 6 committee, expressly, is doing something different. They have likened their work to that of a grand jury. They have justified their lack of respect for the examination of evidence on the idea that this is what a grand jury does. 

Of course, a grand jury does this in secret, to protect the innocent. The purpose of the activity of the January 6 committee is to break down the protections the American system of laws is supposed to allow to gather evidence and make a criminal referral to the Department of Justice.

The Justice Department is thus insulated from the requirements of probable cause and many of the limitations of the Bill of Rights that apply to prosecutions by having the January 6 committee do the work. Then the Justice Department picks up the ball. 

The January 6 committee even managed to get a federal judge to invoke the “crime fraud” exception to the privilege rules to allow the January 6 committee access to Trump lawyer John Eastman’s communications. And there you have it, a frenzied media chatter trampling the presumption of innocence. 

Bannon’s charges are a different angle of attack but the fundamental purpose is the same. Get our political enemies. 

We know about these things. In Latin America when a regime cannot sufficiently beat the opposition at the polls, it prosecutes them. The Left likes to say there is no evidence that Trump beat Biden and Harris at the polls. If that were true, of course, the prosecutions would simply be a legal formality. The danger of Trump would be neutralized by his lack of popularity. Yet they prosecute, showing they do not believe what they say

This is completely normal to Latin Americans, as you know. It’s the underworld we left behind. 

Until now, this was unknown in the United States. When power changed hands the succeeding party abjured using the power of the state to punish the opposition. 

That’s all gone to Hell. 

On August 9, the FBI chose to raid the home of the former president and undeclared candidate for 2024. It did so ostensibly to enforce archiving laws, one of which has as a penalty the disqualification from holding federal office again. 

The circumstances, as they always are in Hell, are a little unclear. The judge who approved the warrant had a curious history with the late Kompromat impresario, Jeffrey Epstein. Media reports suggested that Garland did not approve the raid, as though this could make the raid appear routine. 

¡Ojo pelao! 

If it sounds too rich to be true, it probably isn’t. 

Cordialmente,

Fecundo

About Fecundo Maximorojo

Fecundo Maximorojo is a pseudonym. Fecundo is a lawyer, a lover, and a little latin. 

Photo: iStock/Getty Images

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